Sábado, 30 Noviembre 2019 17:40

Terrorismo Laboral de OEM en Michoacán

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* Con la consigna de cerrar a bajo costo, pisotean los derechos laborales de 5, 10, 20 años y más, de trabajadores del Periódico El Sol de Morelia.

Lejos de la justicia pronta y expedita, los trabajadores de El Sol de Morelia vieron con asombro y temor fundado caer a su par de El Sol de Zamora, en su extinción total de este diario hermano.

El punto de quiebre, refieren empleados cuyos nombres nos reservamos a solicitud por temor a represalias mayores, dicen, se dio con la llegada de la nueva dirección al diario El Sol de Morelia el pasado mes de mayo y a partir de entonces, El Sol dejó de brillar, afirman.

Primero, refieren los trabajadores no conocer planes de desarrollo o involución editorial; sólo viven acciones tangibles, luego de que su nueva directora dispusiera cancelar la elaboración del diario en sus instalaciones. Hoy se imprime en Irapuato.

Aún cuando en el país se asegura que la tortura psicológica ya no existe, en la Editora de Organización Editorial Mexicana ubicada en tierras michoacanas, es la principal arma para disuadir a empleados de exigir respeto a sus derechos laborales y arrancar su renuncia “voluntaria" ante la consigna de que no hay liquidaciones.

Hoy, el personal que noche a noche operaba la elaboración diaria de El Sol de Morelia, se turna para cuidar el acceso a vieja casona de la Calle Real que alberga aún entre sus muros y pasillos mil historias de la vida periodística. En pocas palabras, dejaron de imprimir su información para abrir y cerrar el candado de la puerta principal, que por décadas se mantuvo abierta las 24 horas.

El terrorismo laboral es el pan de cada día en todas las áreas que aún subsisten; la principal batalla se da en la línea de fuego con los reporteros, donde la presión psicológica traspasa lo legalmente permisible y a la vista desprecian lo que dispone la norma oficial mexicana NOM 035 STPS 2018.

Con trato humillante, con voz en cuello, como si la razón se midiera en decibeles, se exige la renuncia: “¡Ya no nos sirve lo qué haces, RENUNCIA!”.

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) establece las formas típicas de violencia laboral, y las clasifica en cinco rubros, de los cuales, en el caso que nos ocupa, sobresalen: “Los ataques a la calidad profesional y a la situación vital; cambios frecuentes en las tareas; y procurar disminuir el rendimiento de la persona en su profesión y en su vida en general”.

La solidaridad entre los trabajadores, es ausente; cada uno de ellos vela por su propio destino, el cual no es distinto; lo que sí difiere entre ello, es la afectación. Unos esperan sólo unos meses para lograr su jubilación; otros han renunciado a una liquidación justa, y los pocos defienden lo que por derecho les corresponde, luchando con dignidad contra el interés mezquino de quien dirige la editorial, que sin escrúpulos busca renuncias sin pagar ninguna prestación que le corresponde al empleado, algunas forzadas a bajo costo, con finiquito sin pago ni prestaciones apegados a derecho, incumpliendo con la liquidación, que contempla el artículo 48 de la Ley Federal del Trabajo.

Ahorro mal entendido por jefes prepotentes y abusivos al ejercer violencia laboral y psicológica contra sus empleados, que da pie a recurrir para que se apliquen las sanciones correspondientes ante la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, TíITULO DIECISEIS de responsabilidades y sanciones de la Ley Federal del Trabajo, así como la Norma Oficial Mexicana (NOM) 035, la cual, aplica a los patrones que toleran este tipo de situaciones con multa hasta de 500 mil pesos.

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